Caso de estudio Zytronic 

INTRODUCCIÓN

Los anillos de diamantes pueden traer suerte a los jugadores, pero no para consolar las pantallas táctiles. Zytronic permite que la tecnología táctil duradera resista las tradiciones de buena suerte

INFORMACIÓN CLAVE

El ritual de besar el anillo de diamantes y tocarlo en la pantalla antes de jugar se piensa que trae suerte a los jugadores de máquinas tragamonedas en algunos países, pero no hace mucho por las pantallas táctiles de los juegos. Global Monitor, proveedor líder en México de pantallas para la industria del gabinete de juegos de casino, se ha estandarizado en pantallas táctiles con tecnología Zytronic Proyectada Capacitiva (PCT ™) de 23 pulgadas para el fabricante International Gold Club, para solucionar un problema con las pantallas táctiles rayadas.

Global Monitor se especializa en el desarrollo e integración de pantallas táctiles para las cinco principales organizaciones de casinos de México, pantallas de suministro, componentes asociados y tecnologías de señalización digital. Ante este problema, International Gold Club solicitó la ayuda de Ramirez, que decidió ver más allá de su base tradicional de proveedores e identificó los sensores táctiles PCT de Zytronic como una buena alternativa para superar el problema. Los sensores Zytronic se encuentran detrás de un panel de vidrio templado de 4 mm de grosor y, por lo tanto, no se ven afectados por los arañazos en la pantalla.

 

 

Las mujeres en México a menudo besan sus anillos de diamantes y los tocan en las pantallas para tener suerte. Esta tradición rayaba rápidamente los sensores táctiles capacitivos de la superficie y los hacía fallar. En los últimos seis meses, hemos instalado más de 300 pantallas con superposiciones táctiles Zytronic PCT. La tecnología es extremadamente rápida y precisa, y lo mejor de todo es que no hemos tenido fallas debido a los arañazos. La tecnología de Zytronic ha proporcionado una solución duradera y confiable que permite a los jugadores continuar con su adorado ritual.

 

Juan Manuel Sánchez Ramírez, Global Monitor